LA RELIGIÓN ISLÁMICA
Las escuelas jurídicas en España
La escuela malequí era conocida y aceptada en España desde fines del siglo VIII. Unos autores atribuyen la introducción de la misma a Zeyad al-Lajmí, mientras otros piensan que debióse a un discípulo directo de Malik, Yahya ibn-Yahya al-Laití. Los representantes hispanos de esta escuela fueron numerosos. Tal vez los más significativos sean Abul Ualid el Bejí (1012-1081), Abul Ualid ibn-Roxd (1058-1126), abuelo de Averroes, y el granadino Aben Hasam (1359-1426).
La escuela shafií o xafeí fue introducida en España, según parece, por el cordobés Al-Cásim ibn-Muhamad ibn-Zeyar (m. 891), a su regreso de un viaje a Oriente. Sus discípulos, fueron muchos. También difundió esta tendencia sincretista otro cordobés coetáneo de Al-Cásim, el piadoso Baqui ibn-Majlad (m. 886), exegeta del Corán.
La escuela dahirí, precursora de la hanbalí, tuvo un esforzado propagador en Al-Mundir ibn-Said (m. 966), cadí supremo de Córdoba.
Las sectas islámicas
El estudio de la esencia y atributos de Alláh; el de los varios aspectos de su acción creadora; el de la relación entre la libertad humana y la predestinación; la esencia y definición de la fe; el antropomorfismo de la divinidad y más aún las discusiones políticas, han motivado la aparición de varias sectas en el seno del islamismo. Mahoma predijo que su religión se dividiría en setenta y tres facciones, una sola de las cuales estaría en posesión plena de la verdad. Los sunnitas u ortodoxos creen ser esta facción, admitiendo cuatro escuelas jurídico- teológicas en su seno.
Las tendencias divergentes de la ortodoxia sunnita que han tenido alguna trascendencia, no han sido tantas. A partir de la muerte del profeta empezaron las divergencias, con motivo de su sucesión. La reserva del Califato o vicariato, de momento, para la tribu de los joraichitas por haber sido la de Mahoma, no fue admitida por los disidentes o jarichíes.
Los jarichíes
Protestaron los jarichíes, en el siglo VII, de que la dignidad califal fuera detentada por una tribu o por una familia, considerando que para sucesor del profeta debía elegirse el más digno, fuera quien fuese, incluso un esclavo negro. Se apartaban de los sunnitas u ortodoxos en algunos aspectos importantes, demostrando una mentalidad de tendencia más democrática, que en los primeros siglos del Islam provocó conflictos sangrientos por la ocupación del califato.
En nuestros días reciben el nombre de ibadíes (o ibaditas), por haber sido Ibn Ibad uno de sus jefes. Sus principales puntos de disidencia son: negar que el Corán sea un libro "increado"; prohibir el culto de los santos; combatir las comunidades sufíes; abominar de las peregrinaciones locales y negar que los musulmanes pueden salvarse sin practicar "buenas obras" ( es decir, con sólo la fe islámica y la intercesión de Mahoma).
Se hallan divididos, a su vez, en varios grupos que difieren entre sí en detalles menores.
|